Home » Legalización del cannabis en Turquía: un estudio con consumidores, especialistas en adicciones y abogados revela tres debates distintos
legalización del cannabis en Turquía estudio

Legalización del cannabis en Turquía: un estudio con consumidores, especialistas en adicciones y abogados revela tres debates distintos

¿Consumidor o traficante? En América Latina esa pregunta lleva décadas en los tribunales, y cada país la ha respondido a su manera: Uruguay con un mercado regulado, Argentina con un fallo de la Corte Suprema, Colombia con una cantidad en gramos, Chile dejando la decisión al juez. Por eso resulta tan familiar lo que cuentan los abogados de una ciudad del sureste de Turquía, un país donde el cannabis sigue estrictamente prohibido y donde la misma duda puede separar un tratamiento de diez o más años de cárcel.

Sus testimonios forman parte de una investigación recién publicada. El artículo «The Possibility of Legalising Cannabis in Türkiye» apareció el 4 de octubre de 2026 en la revista Drug and Alcohol Review (DOI: 10.1111/dar.70274; ficha en PubMed). Su autor, Sadullah Seyidoğlu, de la Universidad de Siirt, entrevistó a fondo a 25 personas en Diyarbakır para saber qué significaría para ellas una legalización.

Puntos clave

El estudio es cualitativo: se basa en entrevistas en profundidad con 25 personas, de las cuales 10 son consumidores activos de cannabis, 10 especialistas en adicciones y 5 abogados penalistas, todos de una misma ciudad. No mide la opinión pública ni permite decir cuántos turcos apoyan la legalización. Lo que muestra es que los tres grupos entienden cosas diferentes bajo la misma palabra. Los consumidores, según el resumen del trabajo, hablan de normalización, menos estigma y un acceso más seguro. Los especialistas subrayan los riesgos para la salud mental, la capacidad limitada de tratamiento y el peligro de la comercialización. Los abogados ponen en primer plano las ambigüedades legales, sobre todo la frontera difusa entre quien consume y quien vende. Mientras tanto, la ley turca avanza por un carril estrecho: desde 2025 se pueden vender en farmacias productos de cannabis no estupefacientes, pero la posesión para consumo personal se castiga con dos a cinco años de cárcel. Para el lector hispanohablante, el interés está en el espejo: los tres debates turcos son los mismos que América Latina y España ya han tenido que afrontar, con resultados muy distintos.

El estudio sobre la legalización del cannabis en Turquía: cómo se hizo

El método tiene un nombre largo, análisis fenomenológico interpretativo, pero la idea es sencilla. En lugar de repartir un cuestionario con casillas, el investigador conversa largamente con pocas personas y luego estudia cómo cada una le da sentido al tema. En este caso la misma pregunta se planteó a tres grupos que se cruzan con el cannabis desde lugares diferentes. Es como describir un edificio preguntando a un inquilino, a un inspector de bomberos y a una arquitecta: no sabremos a cuánta gente le gusta, pero sí cómo se ve desde cada posición.

Los participantes se localizaron de forma intencional y por «bola de nieve», es decir, por recomendación de quienes ya habían sido entrevistados. Es la manera habitual de llegar a personas que tienen buenas razones para no dejarse ver, como quienes consumen una sustancia ilegal. Las entrevistas seguían un guion de temas, pero dejaban espacio para que cada persona llevara la conversación adonde quisiera.

El autor explica su motivo: la investigación suele ocuparse de lo que pasa después de cambiar la ley, y se sabe mucho menos sobre cómo se imagina la legalización en contextos de prohibición estricta.

Qué dice hoy la ley turca

El Ministerio de Asuntos Exteriores de España lo resume en sus recomendaciones de viaje para Turquía: la posesión para consumo personal conlleva una pena de 2 a 5 años de cárcel, conmutable por rehabilitación, y el cultivo, la elaboración o el tráfico se castigan con penas de 20 a 30 años. Un repaso de un despacho turco añade el detalle decisivo: no existe una cantidad fija que separe el consumo personal, regulado en el artículo 191 del Código Penal, del tráfico del artículo 188. El tribunal valora el peso junto con el envoltorio, la presencia de balanzas, los mensajes del teléfono y la conducta del detenido.

Solo se ha movido el lado médico e industrial. En julio de 2025 el Parlamento modificó la Ley n.º 2313 de control de estupefacientes. Según el resumen del despacho CBC Law, los productos médicos, de apoyo a la salud y de cuidado personal derivados del cannabis y no estupefacientes solo pueden venderse en farmacias autorizadas; la venta minorista y por internet queda prohibida. El 31 de enero de 2026 se publicó además un reglamento sobre cultivo y control del cannabis. Nada de esto afecta al uso recreativo.

El consumo es bajo. El informe de país de la agencia europea de drogas sitúa el consumo en el último año en el 1,1 % de la población de 15 a 64 años, con datos de una encuesta de 2017. Es una cifra antigua que solo sirve de orientación. A escala mundial la prevalencia ronda el 4,8 %, como explicamos en nuestro análisis del informe de la ONU sobre consumo de cannabis en el mundo.

Consumidores: normalización, menos estigma, acceso más seguro

Para los diez consumidores, según el estudio, legalizar significaría tres cosas: que su conducta dejara de verse como anormal, que disminuyera el estigma y que el acceso fuera más seguro. Llama la atención lo que no aparece en la lista: ni cannabis más barato ni más cantidad. Lo que piden tiene que ver con la reputación y la seguridad.

El estigma está documentado. Un estudio con 512 universitarios de Estambul, Ankara y Esmirna, publicado en junio de 2026 en Frontiers in Public Health, describe el consumo de cannabis en Turquía como ilegal y muy estigmatizado.

El argumento del acceso seguro es conocido en la región. Uruguay lo convirtió en ley en 2013: la Ley 19.172 creó el Instituto de Regulación y Control del Cannabis (IRCCA), y el sistema ofrece tres vías con registro previo, que son el autocultivo de hasta seis plantas, los clubes de entre 15 y 45 socios y las farmacias, que venden desde julio de 2017, según la síntesis disponible sobre el modelo uruguayo. En California, donde hay tiendas, el canal legal absorbió cerca del 77 % de las compras entre los consumidores encuestados, como contamos en nuestro artículo sobre el consumo de cannabis en California tras la legalización. Que algo así pueda trasladarse a un país con un consumo mucho menor es una pregunta abierta.

Especialistas en adicciones: salud mental, capacidad de tratamiento y negocio

Los diez especialistas vieron en la misma idea su propio lugar de trabajo. Según el artículo, destacaron los riesgos para la salud mental y la capacidad limitada de tratamiento, y expresaron preocupación por la comercialización.

El argumento de la capacidad es práctico. El informe europeo citado indica que el cannabis representó el 6 % de las personas que iniciaron tratamiento por drogas en Turquía en 2017. Si un acceso legal trajera aunque fuera un aumento modesto del consumo problemático, lo atenderían los mismos servicios que hoy se describen como limitados.

El temor al negocio tampoco es abstracto. En septiembre de 2026, los neumólogos turcos Osman Elbek y Oğuz Kılınç advirtieron en Thoracic Research and Practice del riesgo de una alianza entre tabacaleras y empresas de cannabis. Tailandia ofrece el ejemplo de un mercado que creció más rápido que sus reglas: en 2025 cerraron 7.297 tiendas y en septiembre de 2026 el gabinete aprobó un proyecto que limita el cannabis al uso médico, un giro que explicamos en nuestro informe sobre el cierre de tiendas de cannabis en Tailandia. El modelo uruguayo, con registro, topes y control estatal, es la respuesta opuesta al mismo miedo.

Abogados penalistas: la frontera entre consumidor y traficante

Los cinco abogados miran el asunto desde la sala de audiencias. Según el autor, pusieron en primer plano las ambigüedades legales, en particular la distinción entre consumidores y vendedores, y valoraron la legalización según aporte claridad jurídica y justicia.

Aquí el lector latinoamericano reconocerá el problema de inmediato, porque la región ha ensayado casi todas las soluciones posibles. Chile se parece a Turquía: la Ley 20.000 no fija gramos, y quien porta pequeñas cantidades debe justificar que están destinadas a su «uso o consumo personal exclusivo y próximo en el tiempo», algo que interpreta cada tribunal, como recoge el resumen sobre la normativa chilena. Colombia optó por el número y despenalizó la posesión de hasta 20 gramos, según la ficha sobre el cannabis en Colombia. Argentina lo resolvió por vía judicial: en el fallo Arriola, del 25 de agosto de 2009, la Corte Suprema declaró inconstitucional castigar la tenencia para consumo personal en el ámbito privado y sin ostentación ante terceros, aunque la Ley 23.737 nunca se reformó. México avanzó caso por caso: desde 2021 los adultos pueden pedir a Cofepris un permiso individual de autoconsumo, y en septiembre de 2026 la Suprema Corte lo amplió a los alimentos, como relatamos en nuestra nota sobre la Corte Suprema de México y el cannabis para cocinar.

La lección para Turquía es que la preocupación de los abogados podría atenderse sin legalizar nada, por ejemplo con umbrales claros en la ley. Es nuestra lectura, no una afirmación del estudio.

Qué perspectivas tiene la legalización en Turquía

El estudio no hace pronósticos y nosotros tampoco. Pero, leído junto a la legislación reciente, permite algunas observaciones prudentes.

La dirección del Estado es el control, no la apertura. La ley de 2025 y el reglamento de 2026 encauzan el cannabis hacia usos médicos e industriales muy vigilados. España ha seguido un camino comparable en lo médico: el Real Decreto 903/2025 reserva las fórmulas magistrales de cannabis a la prescripción de especialistas y a la dispensación en farmacia hospitalaria, con un registro a cargo de la AEMPS, mientras el uso recreativo sigue sin regularse. Sobre los hábitos reales en ese país puede consultarse nuestro artículo sobre el uso de cannabis en España.

Cualquier reforma tendría que superar tres exámenes a la vez. Los consumidores preguntarían si reduce el estigma. Los especialistas, si se financia el tratamiento y se limita la publicidad. Los abogados, si la ley dice por fin quién es consumidor y quién traficante. El autor llega a una conclusión parecida y pide debates con varios actores que integren lo legal, lo social y la salud pública.

El interés académico crece. En septiembre de 2026 la revista Substance Use & Misuse publicó otro trabajo, «Assessing Attitudes Toward Marijuana Legalization in Türkiye», firmado por Kemal Balica, Umut Kirli y Serap Annette Akgür.

Hasta dónde llega la evidencia

Es un estudio cualitativo pequeño y debe leerse como tal. Veinticinco personas de una sola ciudad no representan a un país de más de 80 millones de habitantes. Con la bola de nieve los participantes se recomiendan entre sí y pueden pensar de forma más parecida que un grupo elegido al azar. Los abogados eran solo cinco. El artículo tiene un único autor, de modo que los temas pasan por su interpretación. Y todos opinaban sobre una ley imaginada: lo que la gente espera y lo que hace cuando la norma existe no siempre coinciden.

Nuestro relato se apoya en el resumen publicado del artículo, que enuncia los temas de forma breve y sin las citas literales de los entrevistados. Los resultados son un mapa de argumentos, no una medida de su popularidad. Las comparaciones con América Latina y España tampoco son equivalencias: cambian el nivel de consumo, la tradición jurídica y el punto de partida.

Preguntas frecuentes

¿Es legal el cannabis en Turquía?

No. La posesión para consumo personal se castiga con dos a cinco años de cárcel, conmutables por rehabilitación, y el tráfico con penas mucho más altas. Desde julio de 2025 solo se permite la venta en farmacias autorizadas de productos de cannabis no estupefacientes, bajo supervisión del Ministerio de Salud. El uso recreativo sigue prohibido.

¿Puedo viajar a Turquía con cannabis medicinal recetado en España o autorizado en mi país?

No. Las autorizaciones nacionales no tienen efecto fuera del país que las emite. Una receta española amparada en el Real Decreto 903/2025, la inscripción en el REPROCANN argentino, un permiso de Cofepris en México o el registro ante el IRCCA en Uruguay valen solo dentro de cada jurisdicción. El Ministerio de Asuntos Exteriores de España indica que los medicamentos de uso personal deben declararse en la aduana turca con documentación justificativa y recuerda que la posesión de drogas para consumo personal se castiga con dos a cinco años de cárcel. El Ministerio de Exteriores alemán precisa además que la entrada, la salida y el uso de cannabis, incluido el medicinal, y de productos con CBD están prohibidos en Turquía. Esta respuesta es informativa y no sustituye el consejo de un abogado.

¿Demuestra el estudio que la población turca quiere legalizar?

No. No es una encuesta de opinión. El autor entrevistó a 25 personas elegidas por su papel para entender cómo razonan. No permite saber qué porcentaje de la población está a favor o en contra.

¿Qué es un análisis fenomenológico interpretativo?

Es un método de investigación cualitativa que estudia cómo las personas dan sentido a una experiencia o a una idea con sus propias palabras. Se hacen entrevistas largas a pocos participantes y se identifican temas comunes. Explica bien por qué alguien piensa lo que piensa y mal cuánta gente piensa igual.

Aviso legal

Este artículo tiene fines exclusivamente informativos y educativos. Resume investigación publicada e información jurídica de acceso público y no constituye asesoramiento legal ni médico. No promueve el consumo, la compra, el cultivo ni el transporte de cannabis. La regulación varía de un país a otro y cambia con el tiempo: lo que está permitido en Uruguay, México, Argentina, Colombia, Chile o España no lo está necesariamente en otro lugar, y en Turquía la posesión, el consumo y el tráfico son delito. Antes de tomar cualquier decisión, cada persona debe consultar la normativa vigente y a la autoridad sanitaria de su país, así como a un profesional del derecho o de la salud.

You may also like