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Descarboxilación del THC en flores de cáñamo: el calor libera el CBD, pero no acumula THC

En una flor de cáñamo recién secada casi no hay CBD ni THC tal como se los suele nombrar. La planta guarda sus cannabinoides en forma de ácidos, y hace falta calor para arrancarle a cada molécula un pequeño fragmento. Ese proceso es la descarboxilación del THC y del CBD, y la velocidad a la que ocurre se llama cinética. No es una curiosidad de laboratorio: en Uruguay, Argentina, Colombia o España, que una planta se considere cáñamo o cannabis psicoactivo depende de cuánto THC contiene, y la pregunta obvia es si el calor puede cambiar esa cifra.

Un estudio reciente, publicado en octubre de 2026 en la revista ACS Omega, midió el proceso en todo el rango de temperaturas que aparece en el secado, la extracción y la vaporización: de 60 °C a 230 °C. Los autores trabajan en la empresa suiza de genética de cáñamo Puregene AG o como consultores externos, y el texto completo está en acceso abierto en PubMed Central. El resultado tiene dos caras: a altas temperaturas, el precursor del CBD se transforma casi al instante, pero una parte importante del CBD obtenido se pierde por el calor. En cambio, no encontraron acumulación de THC al calentar las flores.

Key Takeaways

Los investigadores calentaron flores de cáñamo ricas en CBD, molidas finamente, y siguieron cómo el ácido cannabidiólico (CBDA) se convertía en CBD. A 60 °C solo se había transformado alrededor del 2,5 % tras dos horas, mientras que a 230 °C se transformó el 99,96 % en un minuto. La rapidez tiene un costo: tras dos horas a 150 °C, el CBD total cayó un 31,3 %, y tras doce minutos a 230 °C, cerca de un 58 %. En un segundo experimento, cinco variedades con proporciones de THC y CBD muy distintas, además de CBD y THC puros, se calentaron a 230 °C en viales cerrados, y ninguna mostró un aumento neto relevante de delta-9-THC. El THC, en cambio, se degradó a cannabinol (CBN). Los autores advierten que solo midieron el estado final, y el estudio fue financiado por una empresa que vende flores de cáñamo.

Descarboxilación del THC y del CBD: qué ocurre en la molécula

El cáñamo produce ácido tetrahidrocannabinólico (THCA) y ácido cannabidiólico (CBDA). Estos ácidos llevan un grupo carboxilo de más, un pequeño apéndice de un átomo de carbono y dos de oxígeno. El calor lo desprende en forma de dióxido de carbono y quedan el THC y el CBD. Eso es la descarboxilación. Los ácidos no son inertes, y su estudio avanza, como contamos en nuestro artículo sobre cannabinoides ácidos como THCA, CBDA y CBGA, pero la regulación casi siempre se fija en las formas neutras.

Como el grupo que se desprende tiene peso, la molécula pierde masa. Los laboratorios lo corrigen con un factor fijo: un gramo de THCA o CBDA da como máximo 0,877 gramos de THC o CBD. De ahí la fórmula del THC total: delta-9-THC más THCA multiplicado por 0,877. El nuevo estudio usa exactamente esa fórmula.

«Cinética» significa, sin más, a qué velocidad avanza una reacción. La descarboxilación suele seguir una cinética de primer orden: la velocidad depende de cuánto ácido queda. Piense en un estadio que se vacía al terminar el partido. Con las gradas llenas salen miles de personas por minuto; a medida que se vacía, el flujo se reduce aunque las puertas sigan igual de anchas. La constante de velocidad es el ancho de las puertas, y la temperatura las ensancha.

Cómo se diseñó el experimento

Para la cinética se usó una sola variedad, PG1, con 9,7 % de CBD total y 0,4 % de THC total. Las flores se molieron hasta un polvo fino y se repartieron porciones de unos 100 mg en capas finas dentro de bolsitas de papel de aluminio. Las muestras pasaron hasta 120 minutos en un horno sin ventilación a 60, 90, 120 o 150 °C, o hasta doce minutos entre 180 y 230 °C, el rango típico de los vaporizadores. Después se enfriaron de inmediato en hielo seco para detener la reacción.

Para la pregunta del THC, el equipo usó viales cerrados que limitan la evaporación y calentó otras cinco variedades (PG2 a PG6) durante doce minutos a 230 °C. Su proporción de THC y CBD iba desde casi solo THC (PG2, con 19,9 % de THC total) hasta casi solo CBD (PG6, con 15,6 % de CBD total y 0,6 % de THC total). Los aislados de CBD y THC pasaron por el mismo tratamiento. Cada muestra se analizó con dos métodos independientes: cromatografía líquida (UHPLC-DAD) y cromatografía de gases (GC-FID).

A qué temperatura se descarboxila el CBDA y con qué rapidez

El rango bajo muestra lo estables que son los ácidos con calor moderado. A 60 °C se había convertido alrededor del 2,5 % tras dos horas. A 90 °C, casi la mitad del CBDA pasó a CBD en 120 minutos, y según la estimación de los autores la conversión casi completa llevaría entre 460 y 540 minutos. A 120 °C se había convertido cerca del 40 % a los doce minutos y la reacción estaba casi terminada a los 60. A 150 °C, la conversión superaba el 97 % a los doce minutos y llegaba al 99,9 % a los 60.

En el rango de la vaporización, la reacción fue casi instantánea. A 180 °C, el 70 % del CBDA había desaparecido en un minuto y a los tres minutos ya no era cuantificable. A 230 °C se transformó el 99,96 % en el primer minuto.

Las constantes de velocidad calculadas subieron de 1,07 × 10⁻⁴ por segundo a 90 °C a 1,23 × 10⁻³ a 120 °C y 6,64 × 10⁻³ a 150 °C. A 120 °C, el valor nuevo duplica aproximadamente los publicados por Moreno y colegas en 2020 (4,89 × 10⁻⁴) y por Fućak y colegas en 2023 (5,38 × 10⁻⁴). Los autores lo atribuyen al manejo de las muestras y no a la química: 100 mg de polvo fino se calientan de forma mucho más pareja que 10 g en un vaso de precipitados o 500 mg en una placa de Petri. El grupo de Moreno ya había demostrado que cuadruplicar el espesor de la capa de material vegetal frenaba la descarboxilación cerca de un 38 % a 140 °C.

El precio del calor: cuánto CBD se pierde

Convertir el ácido en CBD es solo la mitad de la historia, porque el calor también destruye el CBD que genera. A 60 °C y 90 °C las pérdidas fueron pequeñas: el CBD total bajó un 8,3 % y un 5,9 % tras dos horas. A 120 °C la caída fue del 18,3 % y a 150 °C, del 31,3 %.

El rango alto fue más duro. Tras doce minutos, el CBD total cayó un 11,2 % a 180 °C, un 21,9 % a 200 °C, un 28,9 % a 210 °C y cerca de un 58 % a 230 °C: entre 180 y 230 °C, las pérdidas casi se duplicaban cada 20 grados. Incluso el aislado de CBD, calentado solo en un vial cerrado, perdió más del 30 % a 230 °C.

El estudio no puede separar cuánto es evaporación y cuánto degradación química, porque ambas aparecen como masa que falta. En la práctica, una etiqueta basada en el análisis de la flor cruda sobrestima lo que queda tras un calentamiento intenso.

Qué significa para productores de extractos y para el secado

La cifra más útil para la industria quizá sea el factor dos. La misma flor, a la misma temperatura, se descarboxiló el doble de rápido en este laboratorio que en estudios anteriores solo porque el material estaba más molido y repartido en capas más finas. Las tablas publicadas de tiempo y temperatura no se pueden trasladar sin más a una planta de proceso: quien descarboxila biomasa en bandejas profundas o aceite en recipientes grandes verá otras velocidades y necesita validar el proceso con su propio equipo y tamaño de lote.

Los datos dibujan además un equilibrio claro. Las temperaturas altas terminan el trabajo en minutos, pero por encima de unos 120 °C se llevan una parte visible de los cannabinoides, y por encima de 200 °C las pérdidas se aceleran. Las temperaturas bajas conservan más, pero la reacción se alarga durante horas. El secado comercial no se estudió, aunque el dato a 60 °C sugiere que un secado suave a baja temperatura, por sí solo, apenas convierte THCA o CBDA.

Lo lejos que puede quedar un producto real de su certificado de análisis lo mostramos ya en nuestro informe sobre aceites de CBD que no cumplen lo que dice la etiqueta, y eso sin calor de por medio.

¿El CBD se convierte en THC al calentarlo?

Esta era la pregunta central del estudio. En el laboratorio, convertir CBD puro en THC es posible desde 1966, casi siempre con ácido. Trabajos posteriores describieron la conversión en condiciones más extremas, como un estudio de 2021 en Scientific Reports que presentó al CBD como precursor del THC en cigarrillos electrónicos, donde las resistencias alcanzan temperaturas locales muy altas.

En flores enteras a 230 °C, el panorama fue distinto. Más del 30 % del aislado de CBD se descompuso, pero no se detectó delta-9-THC en él; se formó un 0,2 % de CBN y menos del 0,1 % de cannabicromeno y de delta-8-THC. En las cinco variedades, el THC total no subió. En la muestra PG6, dominada por CBD, el delta-9-THC pasó de 0,036 mg a 0,498 mg, pero procedía de la descarboxilación del THCA que ya estaba presente, y el THC total incluso bajó de 0,676 mg a 0,507 mg. En la variedad PG2, rica en THC, el THC total cayó de 19,932 mg a 11,862 mg, mientras el CBN superó el 3 %. El aislado de THC perdió cerca de un 13 % en forma de CBN.

Bajo calor intenso, el THC parece más frágil que el CBD y tiende a degradarse a CBN en lugar de acumularse. Los autores reconocen los límites: midieron solo antes y después, no minuto a minuto, de modo que un THC que se forma y se degrada enseguida pasaría inadvertido. El horno, además, no tenía flujo de aire. Por qué incluso pequeñas cantidades de THC importan lo explica nuestro artículo sobre CBD frente a THC en la ansiedad.

Por qué importa en América Latina y en España

La región hispanohablante mide el cáñamo con una vara distinta a la europea. En Uruguay, el decreto que regula el cannabis no psicoactivo fija el límite en un 1 % de THC, con el Ministerio de Ganadería como autoridad y registro ante el IRCCA. En Argentina, el Decreto 405/2023, que reglamenta la Ley 27.669 y crea la agencia ARICCAME, clasifica como cáñamo industrial las plantas y derivados con hasta un 1 % de THC en peso seco. Colombia distingue en su normativa, recogida en el Decreto 811 de 2021, entre cannabis psicoactivo y no psicoactivo con ese mismo umbral del 1 %, y el INVIMA supervisa los productos de uso humano.

España juega con las reglas de la Unión Europea: 0,3 % de THC para el cultivo de cáñamo y licencias de la AEMPS para el cultivo con fines médicos o de investigación. Desde el Real Decreto 903/2025, los preparados estandarizados de cannabis con contenido definido de THC y CBD pueden dispensarse como fórmulas magistrales en farmacias hospitalarias, y ahí precisamente importa saber cuánto cannabinoide sobrevive a cada paso del proceso.

En todos estos marcos, la cuestión práctica es si se mide solo el delta-9-THC o el THC total, que cuenta también el THCA. Los nuevos datos indican que el calor no empuja el THC total por encima de su valor inicial: en todas las flores calentadas, quedó por debajo. Si el hallazgo se confirma, el THC total funciona como un techo prudente. Estados Unidos, por cierto, adopta un estándar de THC total para el cáñamo a partir del 11 de diciembre de 2026, como resume nuestra guía de las leyes de cannabis en Estados Unidos.

¿Qué tan sólida es la evidencia?

El estudio tiene fortalezas reales. Cubre todo el rango de temperaturas, desde un secado suave hasta la vaporización, usa dos métodos analíticos independientes que coincidieron entre sí y verificó la precisión del laboratorio mediante un ensayo interlaboratorio. La comparación de seis quimiotipos y dos aislados es más amplia que la de la mayoría de trabajos anteriores.

Los límites también son claros. La cinética se basa en una sola variedad, y cada muestra pesó unos 100 mg y se midió por triplicado. Un punto de datos, a 230 °C y ocho minutos, se perdió y no pudo repetirse. El experimento de conversión solo midió valores finales, y el horno sin flujo de aire es un modelo simplificado. No participaron personas. El trabajo lo financió Puregene AG, filial de Pure Holding AG, que vende flores de cáñamo, y tres de los cinco autores son empleados de la empresa. Lo declaran abiertamente; eso no invalida la química, pero una réplica independiente pesaría más, sobre todo para sacar conclusiones regulatorias. Para un panorama más amplio sobre lo que se sabe del cannabidiol, consulte nuestra guía científica del CBD.

FAQ

¿Para qué se descarboxila el cannabis?

La descarboxilación es la reacción que, con calor, convierte los ácidos naturales de la planta, THCA y CBDA, en THC y CBD al liberar dióxido de carbono. Importa porque la mayoría de los efectos y casi todos los límites legales se refieren a las formas neutras. La flor cruda contiene sobre todo ácidos, por lo que su contenido de THC cambia al calentarla.

¿A qué temperatura se descarboxila el THC?

No hay un único punto: la velocidad sube mucho con la temperatura. En este estudio, el CBDA de flores molidas se convirtió cerca de un 2,5 % en dos horas a 60 °C, alrededor de la mitad en dos horas a 90 °C, más del 97 % en doce minutos a 150 °C y el 99,96 % en un minuto a 230 °C. La cantidad y el tamaño de partícula cambiaron la velocidad casi al doble respecto de estudios anteriores, así que las cifras publicadas son orientativas.

¿El CBD se convierte en THC al calentarse?

En este experimento no se halló un aumento neto relevante de delta-9-THC tras doce minutos a 230 °C ni en cinco variedades de cáñamo ni en CBD puro. Los autores no descartan que se forme THC brevemente y se degrade enseguida a CBN, y otros estudios han descrito la conversión en condiciones ácidas o en cigarrillos electrónicos de alta potencia.

¿Qué límite de THC tiene el cáñamo industrial en América Latina y en España?

Uruguay, Argentina y Colombia usan en general un umbral del 1 % de THC para separar el cáñamo o cannabis no psicoactivo del psicoactivo, con autoridades como el IRCCA, la ARICCAME o el INVIMA. En España rige el límite europeo del 0,3 % para el cultivo, y los usos medicinales dependen de la AEMPS. Cada país define además cómo se mide y qué productos se permiten.

Aviso legal

Este artículo tiene fines exclusivamente informativos y educativos y no constituye asesoramiento médico, legal ni regulatorio. Resume una investigación de laboratorio y no recomienda productos, formas de uso ni técnicas de procesamiento. Las leyes sobre cannabis y cáñamo varían entre países y cambian con frecuencia. Antes de tomar decisiones de cumplimiento normativo, consulte a un abogado o a la autoridad competente de su país, y antes de usar cualquier producto con cannabinoides, a un profesional de la salud.

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